Aquí y allá: La herencia hispanica en Toronto

[Here and There: Hispanic Heritage in Toronto]

Escrito por Tyson Brown

Padre con hermanas gemelas, Colección MHSO, LAA-200903

Las primeras grandes olas de inmigración latinoamericana tuvieron lugar entre los años 1960 y 1970. Durante ese periodo, se establecieron los cimientos de la comunidad latinoamericana de Toronto. Durante los años 1980 y 1990, la comunidad se incrementó drásticamente debido a nuevas olas de inmigración de Centroamérica y América del Sur, lo que hizo que el español se convirtiera en uno de los diez “idiomas nativos” más destacados de la ciudad.

En particular, la comunidad latinoamericana constituye un buen ejemplo de cómo las sucesivas olas de inmigrantes de una misma región interactúan entre sí en su nueva ciudad de residencia creando vivencias compartidas. Sus historias también ilustran cómo se forman las identidades transnacionales dado que los acontecimientos que se desarrollan en sus países natales los continúan afectando.

Los que son clasificados de ascendencia latinoamericana pertenecen a un amplio grupo que abarca a veinte nacionalidades diferentes. Si bien existen características lingüísticas y culturales compartidas, esta comunidad no es monolítica, sino es más bien una comunidad con múltiples identidades y experiencias modificadas por la historia de cada país y las causas para la emigración. El denominador común de la comunidad es el idioma español, y la determinación para construirse un hogar en su nuevo entorno. Este desafío ha sido precisamente lo que los ha unido y los elementos de su herencia cultural común han sido usados a menudo para proporcionar un sistema de apoyo durante el proceso del reasentamiento.

Cines College (Atribuida a David Levine) Colección MHSO, LAA-0002

Antes de la Segunda Guerra Mundial, la presencia latinoamericana en Toronto era mínima y la documentación estaba limitada. Entre los años 50 y 60, una pequeña ola de inmigrantes llegó a la ciudad, que en su mayoría eran personas cultas de origen europeo, más que personas de procedencia latinoamericana. En aquel entonces, la política de inmigración de Canadá acogía a europeos como inmigrantes deseados, y por eso los británicos, alemanes, polacos, judíos y otros europeos de Argentina, Uruguay y Venezuela llegaron a centros urbanos como Toronto.

A este grupo le siguió uno más pequeño de obreros, a los que se llamó la ola andina. Su llegada del Ecuador, Perú y Colombia fue la reacción a las condiciones económicas en declive en sus países. Durante este período, la emigración de latinoamericanos de Centroamérica y América del Sur a los Estados Unidos estaba aumentando a un ritmo constante y la opción de inmigrar a Canadá pasó a formar parte de este movimiento fronterizo de gentes llegando a América del Norte para mejorar su condición de vida.

En las ciudades como Toronto fueron dos factores los que prepararon el camino en los años 70 para las sucesivas grandes olas de inmigración de Latinoamérica. Primero, una serie de golpes militares en Centroamérica y América del Sur que llevaron a intensos conflictos domésticos, y las personas abandonaros sus países de origen bajo circunstancias traumáticas para encontrar seguridad. La ola de inmigración conocida como la ola de los golpes de estado comenzó con Chile en 1973, cuando un violento golpe derrocó al gobierno democráticamente elegido, forzando a muchos chilenos a inmigrar a lugares como Toronto. Con la ayuda del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, los grupos internacionales y activistas locales, pudieron llegar a Toronto. A la vez, el gobierno canadiense presidido por Pierre Trudeau estaba haciendo hincapié en su política de derechos humanos. La llegada de los refugiados de Chile que fue seguida por la llegada de los refugiados de Guatemala y El Salvador tuvo un efecto importante sobre ciudades como Toronto al revelar las crisis humanitarias de las inmigraciones forzadas.

Puede que los recién llegados encontraran un refugio en la ciudad, pero había muchos retos para aquellos que habían sentido la agitación política y el desplazamiento, haciéndose visible la necesidad de establecer recursos e instituciones para poder ayudarles. Su llegada hizo recordar a los canadienses la fragilidad de las naciones y la importancia de una sociedad compasiva y generosa. Se crearon organizaciones como el Centro para Gente de Habla Hispana (Centre for Spanish Speaking Peoples), el Consejo del Desarrollo Hispano (Hispanic Development Council), el Centro de información y estrategias para la vida cotidiana Bloor (Bloor Information and Life Skills Centre) y La Casa de la Comunidad de North York (North York Community House), y cada uno de ellos ha jugado un importante papel para la comunidad latinoamericana, ayudando a los recién llegados a ajustarse a la vida en Toronto.

Anuncio para la Tarde Cultural Latinoamericana, Colección MHSO, LAA-0003

Muchos de los que llegaron a Toronto debido a desestabilizaciones políticas no se planearon quedarse a vivir en la ciudad a largo plazo, sino que tenían la esperanza de poder regresar a su país una vez que los problemas amainaran. Pero la situación no mejoró y con el paso del tiempo y el nacimiento de sus hijos, se arraigaron en Canadá. Para esas olas iniciales, la vida era un desafío. Los que no hablaban inglés no habían perdido tan solo sus ingresos y su estatus social, sino que también tenían que comenzar todo de nuevo. Mientras lo hacían, a veces se enfrentaban al racismo y a la discriminación.

Tras la ola de los golpes de estado, la comunidad latinoamericana se encontró con una solidaridad en aumento dado que esas naciones dispersas pronto encontraron intereses comunes. El Kensington Market pasó a ser un centro de encuentro para estos grupos culturales, tal y como ya lo fue para tantos otros a lo largo de la historia de Toronto. En este barrio multiétnico, los latinoamericanos encontraron un hueco para abrir restaurantes y supermercados y en los 80, una concentración de torontinos de ascendencia latinoamericana se estableció a lo largo de Bathurst Street, entre las calles College y Bloor. A lo largo de los años, esta zona se convirtió en una fusión de inmigrantes asiáticos, caribeños y latinoamericanos que transformaron parte del barrio de Annex en un boyante ejemplo de la diversidad social de la ciudad en desarrollo. Poco después, esta creciente comunidad se extendió hacia el norte, estableciendo otro centro de encuentro de latinoamericanos en Toronto en la zona de Jane y Finch.

La siguiente ola de inmigrantes llegó a Toronto en los años 90, siendo muchos de ellos profesionales que habían venido a asistir a la universidad para mejorar sus conocimientos profesionales y sus habilidades lingüísticas. A diferencia de las previas olas, ellos tenían pensado quedarse en Canadá, aspirando a obtener la ciudadanía permanente. Tras más de 30 años en la ciudad, los latinoamericanos se estaban activando en asuntos cívicos y durante los años 90, se realizaron numerosas conferencias, iniciativas, coaliciones y cumbres para mejorar no solo sus vidas, sino a la sociedad en el sentido más amplio.

Chefs uruguayos, 1978, Colección MHSO, LAA-3902

Junto al incremento de la conciencia cívica, el arte tuvo un papel importante tanto como expresión que aumentaba la diversidad de la ciudad, como la manera que tenía la comunidad para mantener su relación con su patria y preservar recuerdos. El arte le permitió a la comunidad estrechar lazos mientras se acomodaba a la nueva ciudad, pero también tuvo un efecto profundo en la ciudad anfitriona. La Fiesta Hispánica se ha mantenido en Toronto desde los años 80, enriqueciendo la ciudad y proporcionando a los torontinos de ascendencia latinoamericana, y a otros grupos hispanohablantes, la conexión necesaria con sus raíces culturales.

Con el paso del tiempo, la comunidad latinoamericana ha conseguido insertarse con firmeza dentro de la infraestructura social, cultural y cívica de la ciudad, pero su propia herencia se ha mantenido también a cada paso.

Fuentes
Fernández and A. Pérez, ‘The Spanish Iberian Community of Toronto’, Polyphony, Vol. 6, No.1 (Multicultural History Society of Ontario, 1984), pg.152–53.
Marcela S Duran, “Characteristics of the Spanish speaking Latin American Community”, Polyphony: Toronto’s People, Vol. 6, No. 1, (Spring/Summer, 1984) pg., 186-188. Moreno, Maria V. “Theatre in Spanish speaking Toronto”, Polyphony: Toronto’s People, Vol. 6, No. 1, (Spring/Summer, 1984) pg. 214-216.
Ruitort, Monica. “Latin American women in Toronto”, Polyphony: Women and Ethnicity, Vol. 8, No. 1 (Double issue/1986), pg. 73-74. Lao Berga, Latin American in Canada ‘The First Decade’, MHSO Collection, Lalo Berga
Latin American Immigrants in Toronto, North York Board of Education, MHSO Collection
Hispanic Community in Metro Toronto, MHSO Collection
‘Strangers in a Strangeland’, The Globe and Mail, Oct 28, 1986.

Heritage Toronto is pleased to acknowledge the support of the Government of Ontario, through the Ministry of Tourism and Culture, for this project.

 

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